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El Málaga pierde en Mestalla con polémica arbitral

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Y es que a perro flaco todo se vuelven pulgas. En el mejor partido posiblemente, de la etapa de Manuel Pellegrini en el banquillo del Málaga, el equipo andalúz perdío en su visita al campo del Valencia, donde el colegiado de la contienda, el madrileño Rubinos Pérez, tuvo un protagonismo desmedido al expulsar a dos jugadores visitantes y medir con dos varas a los equipos. Para que luego Emery y sobre todo jugadores como Albelda anden con los lloros por los arbitrajes en las ruedas de prensa.

El partido comenzó con cambios en la alineación malagueña, ya que Weligton (con problemas en el estómago) dejaba su sitio a Hélder Rosário. Eliseu y Rondón completaban la terna de cambios en el once titular que jugó el último partido. El Valencia no pudo controlar el ritmo del partido pese a jugar en casa, y las mejores ocasiones llegaban para los delanteros blanquiazules, Rondón y un inmejorable Baptista, que fue el mejor de los suyos, y que robó el balón para dárselo a Apoño, el cual centró desde la banda y el esférico fue golpeado con calidad por Rondón, que hacía el primero de la noche. Con el control absoluto del partido, llegó el error en la zaga que no solo costó el gol de penalto obra de Mata, sino que además vino con expulsión de Demichelis incluida.

Ante semejante panorama, Pellegrini quitó a Maresca y dio entrada a Manolo, mientras que Gámez ocupaba sitio de defensa central. La cosa funcionó ya que con uno menos el Málaga siguió gozando de las mejores ocasiones, y cuando parecía que la mala suerte se cebaba con el conjunto boquerón, Duda servía un centro desde el corner, para que de nuevo Rondón marcara, dejando con cara de tontos a los aficionados de Mestalla. En esas, Emery sacó a Soldado y Banega, y fue el primero el que anotó el empate de nuevo. El tercero fue obra de Banega, pero previamente el arbitro ya había expulsado al segundo central del Málaga, Helder Rosario, por unas protestas como hay cien a lo largo de un partido.

Todo parecía destinado a acabar así, cuando en un arranque pleno de fuerza, Baptista marcaba el empate a tres que era una auténtica machada jugando con nueve. La lastima es que finalmente Aduriz hizo el cuarto del Valencia y los nervios estallaron en las filas visitantes. Como sería la cosa, que hasta un hombre tranquilo como Pellegrini fue expulsado. Al final del choque, 4 a 3, el arbitro increpado, y las habituales plañideras valencianas esta vez no quisieron sacar los pañuelos.

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