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Málaga ofrece el esplendor de su historia en la calle Alcazabilla

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La calle Alcazabilla de Málaga permite a los peatones que deambulan por sus aceras el poder disfrutar de un repaso, de primera mano, de la historia de Málaga. Tras las obras de urbanización de la citada calle quedaron descubiertos restos de los orígenes fenicios, la huella de la dominación romana o la posterior invasión y asentamiento árabe durante ocho siglos.

Gracias al mirador de acero y cristal se pueden contemplar los sillares de la época del imperio romano, a la vez que se contempla la falda de la Alcazaba, donde están situados los cimientos de la muralla del monumento nazarí.

Por otro lado, a la izquierda de lo anterior, se encuentra el edificio del Museo Picasso donde, en su sótano, se pueden observar joyas de la arqueología malagueña como son los restos fenicios de la ciudad, el torreón mudéjar o la torre mudéjar de la iglesia de Santiago.

La excavación completa de la calle Alcazabilla se propuso en los años 70, veinte años después del descubrimiento del Teatro Romano. Se pretendía la creación de un parque arqueológico sobre los restos del monumento, con el cierre de la calle y la apertura de un túnel que comunicara la calle Victoria con el paseo del Parque y transcurriera bajo la Alcazaba.

Por último la oferta cultural y arqueológica de Málaga se completará, en los próximos años, con la apertura del Museo de Málaga en la antigua Aduana. En este lugar, cuando se construyo el edificio en el siglo XVIII se encontró la mejor colección de esculturas romanas de toda Málaga.

La “Dama de la Alcazaba” pieza singular dentro de estos hallazgos, está guardada en un almacen esperando su regreso a un lugar más adecuado en la Málaga monumental.

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